[VIDEO] LONQUIMAY: EL «ASGARD CHILENO» DE LA CORDILLERA SUREÑA

NOTA PERIODÍSTICA/PERSONAS/HISTORIA/CORDILLERA/OFICIOS/HISTORIAS DE VIDA.

Lonquimay es quizás una de las comunas de La Araucanía que más bajas de temperatura presenta…y no sólo eso, también es común la abundancia de nieve que suele caer por las zonas. En el último tiempo o más en concreto, durante esta temporada invernal, el frío sabemos que se ha instalado en esta particular zona de la Cordillera. Por lo tanto, los fríos se han hecho imparables a lo largo de este último tiempo, siendo común sin duda, las altas heladas en la zona, como los incesantes fríos que a la fecha siguen dando que hablar en razón de las constantes caídas de nieve, que, si bien suele ser una postal muy común en la que el turismo es una constante, siendo que acuden muchos paseantes a esquiar y a recrearse en torno a la nieve, por otro lado, son comunes las cantidades de nieve caída en las rutas o los caminos fronterizos, que a la larga o corto plazo, provocan accidentes de tránsito o poca visibilidad, lo que hace constante la presencia de servicios de emergencia en las zonas, además de trabajadores que acuden al lugar provistos de palas mecánicas con el fin de despejar las rutas.

Por otro lado, Lonquimay es -poéticamente hablando- una representación del «Asgard chileno». Todo esto en alusión a las rutas y paisajes helados que suelen mostrar las zonas nórdicas en las que el frío son una constante, como también la presencia de animales típicos que circulan por el lugar. Ello se suele reflejar a menudo en películas de corte mitológico o épico, que suelen mostrar dichas llanuras cubiertas de nieve, con héroes y habitantes de dichos lugares. Ahora, ¿por qué Lonquimay es el «Asgard» del país? por la presencia constante de dichos animales, en este caso, de ganado, caballos (lo que se suele mostrar también en dichas historias), y que de una u otra forma, replican aquella reminiscencia que se muestra tanto en el cine como en los libros.

Además, sus habitantes, se llaman æsires (o ases en castellano), quienes son los principales dioses del panteón nórdico y que representan a este principal pueblo de la mitología escandinava. Lo cierto es que por el contexto que suelen mostrar muchas películas de corte épico y que también aluden a esta reminiscencia, en la que es común el paso de los animales a plena nieve, sean caballos, vacunos, etc. que de igual manera se replican en la Cordillera, lo que crea la ambientación precisa para dar a conocer dichos lugares. Ahora, haciendo una nueva referencia a esta comuna de la Región de La Araucanía, como también sus helados paisajes con mucha nieve y volcanes, si lo solemos asociar al universo de Asgard, también sus habitantes suelen mostrar un espíritu similar, en la que el pueblo es representado como un grupo de habitantes de esta antigua tierra y que desempeñan diversos roles según sus oficios y costumbres. 

Además, en Lonquimay existe un oficio que suele ser muy común entre sus habitantes, y que muchos hombres que habitan el lugar, se dedican a cultivarlo y hacer de este, su fuente de trabajo. Nos referimos en este caso a la ganadería, faena y traslado de animales, que es desarrollada por muchos gauchos, quienes son los típicos habitantes de las zonas montañosas, volcánicas y con gran cantidad de nieve, principalmente de la zona austral y de la Patagonia chileno-argentina, abarcando Tierra del Fuego y la zona de Magallanes en nuestro país.

Por ende, tanto en Lonquimay como en el resto de sectores cordilleranos, el trabajo realizado por los gauchos en partes con abundante nieve e incluso en los ambientes templados de las pampas, donde el trabajo con animales se replica con mayor frecuencia, dada la variación de contexto por razones climáticas, es a menudo lo que se suele ver por dichas zonas. Uno de ellos, a la vez habitante de esta zona cordillerana, Don Antonio Matus, reconoce que se siente orgulloso de su oficio, el cual aprendió gracias a su padre, y que a la vez le ha permitido sacar a su familia adelante, lo que señala en una simple frase: «Vivo gracias a mis animales y yo vivo para ellos», donde también revela que los animales son su gran pasión y que a la vez han sido su principal fuente de trabajo.

Volviendo asimismo a hacer una analogía entre el oficio ganadero, los gauchos, las tierras heladas de la Cordillera y el contexto de la mitología nórdica que señalamos al comienzo de esta nota, podemos observar así redondeando cada tópico, que Lonquimay representa magistralmente aquella reminiscencia del «Asgard chileno» en La Araucanía, y sus habitantes, serían los æsires, quienes son los dioses del panteón nórdico y que según la historia, este mundo es gobernado por Odín y su esposa Frigg.

Ahora, haciendo alusión a la persona de Don Antonio Matus, él es un claro ejemplo de cómo es el estilo de vida de los aesires, a la vez que habitantes de dichas tierras de Asgard, con lo que es en sí el oficio ganadero de los gauchos y los paisajes del lugar. Así como él refiere su orgullo y pasión por el trabajo ganadero, que junto con criar, arrear y faenar animales, también es costumbre al interior de este oficio, la venta de pieles de estos, que a la vez sirven para crear objetos de cuero y otras especies de diverso tipo y uso, en base a dichas partes de cada animal (alfombras, fundas, choapinos, carteras, etc.). Al mismo tiempo, Don Antonio refiere que durante los veranos, realiza cabalgatas por las zonas que comprenden buena parte de la Cordillera y que presentan caminos bastante largos en los que se puede andar a caballo por estos paisajes. Refiere además que el apoyo de su compañera, Aide González, ha sido fundamental a la hora de desarrollar su trabajo y que también le ha permitido construir una vida dentro de la zona.

Respecto de esta sorprendente y no menos bella historia relacionada con Lonquimay y su alusión poética a Asgard, dejamos un comentario a modo de cuña breve al cierre de esta nota:

«Yo soy como muchos hombres gauchos de cordillera, que fui aprendiendo de mi padre cómo enfrentar la vida en la Cordillera, lugar de privilegio para criar a mis hijos, junto a mi hermosa mujer que tengo de compañera…vivo gracias a mis animales y yo vivo para ellos…la vida acá es complicada como en cualquier lugar, tenemos cosas en contra y a favor…».

Don Antonio Matus Sepúlveda, trabajador ganadero.

A continuación, revisa el video aquí:

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