ANÁLISIS MUSICAL SINFONÍA N°6 «PATÉTICA» DE PIOTR ILICH CHAIKOVSKI (1893)

NOTA PERIODÍSTICA/MÚSICA CLÁSICA/COMPOSITORES/ORQUESTAS.

Una de las obras que más ha causado asombro, a la vez que más de una crítica o análisis, aunque prima más el impacto y el aplauso de dicha obra por parte del público, ha sido la Sinfonía N° 6, Op. 74 denominada «Patetica», cuya autoría es del compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893).

Cabe señalar que la Sexta Sinfonía de Chaikovski se originó en medio de un contexto turbulento en la época del compositor, donde tras romper su amistad de 13 años con Nadezhda von Meck, que a la vez era su mecenas musical, ello le provocó una fuerte depresión de la que nunca pudo recuperarse. Por tanto, es la última sinfonía de Piotr Ilich Chaikovski, compuesta durante febrero y finales de agosto de 1893. En primera instancia, el músico dirigió el estreno en San Petersburgo a partir del 28 de octubre de ese año, ya nueve días antes de su muerte. Mientras que la segunda interpretación, estuvo a cargo de Eduard Nápravník, compositor y director orquestal, que tuvo lugar veinte días después en un concierto memorial dedicado al mismo Chaikovski.

La sugerencia del nombre en tanto, no fue creada por Chaikovski mismo, sino que fue sugerida por su hermano menor, Módest, quien al saber el carácter angustioso de Piotr, decidió darle un broche de oro que calzó a la perfección con el contexto de su obra. En definitiva, la palabra rusa que utilizó Modést en ese momento fue «patetícheskaya» en ruso, que significa «apasionada» o «emotiva». De paso, cómo habíamos señalado, la obra provocó comentarios bastante diversos, ya por razones no del todo musicales, ya que una semana después de aquel estreno, el compositor agonizaba en medio de una epidemia de cólera que se dejó caer por San Petersburgo. Además, la interpretación más conocida de la obra habla sobre una retrospectiva autobiográfica que da pie a una especie de «réquiem» para sí mismo, que resultó de una premonición que el mismo compositor tuvo acerca de su próximo fin.

Así fue que el 1° de junio de 1893, poco antes del estreno de dicha sinfonía, Chaikovski recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en razón de sus múltiples reconocimientos musicales fuera de Rusia -en buena parte de Europa y Estados Unidos había gozado de una enorme aceptación por parte del público-, pero de nada le sirvió, ya que la pena pudo más, y eso se fue traduciendo en lo que el mismo Chaikovski decía: «en el camino compuse la pieza mentalmente», ya que se hallaba de viaje, que sería el último de su vida, momento en que después reconoció: «Este programa está lleno de emociones subjetivas, y durante mi último viaje, mientras lo pensaba, muchas veces lloré. Ahora, de regreso a casa, en menos de cuatro días, he diseñado la configuración para el primer movimiento y tengo muy clara la estructura general en mente. Habrá muchas novedades en esta sinfonía en cuanto a forma», lo que reveló en una carta dirigida a su sobrino Vladimir, y que supo todo lo que pasó con el lamentable estado existencial del músico. Del mismo modo señaló que durante dos días enteros «cociné a fuego lento dos páginas. No avanzo como quisiera, pero no me rindo”.

Con 53 años, Chaikovski veía claramente su próximo final, él estaba seguro que le iba a quedar poco de vida cuando el cólera iría a tocar su puerta. Así fue que dos días después, el mismo compositor envió la partitura a su editor de forma que la publicara, pidiéndole además que pusiera la dedicatoria a su sobrino Vladímir en la portada. Un año después de su muerte, la sinfonía se publicó en 1894 con el título de «Patética». De la misma manera, la sinfonía se interpretó por segunda vez el 6 de noviembre de 1893, el día que Chaikovski murió, razón por la que se hizo una velada que adquirió el carácter de un homenaje en su memoria, dando pie al éxito de su última creación y que sencillamente no pudo percibir aquel éxito en vida. Un consuelo final para él, desde el otro lado del mundo, ya luego de que su creación fuese reconocida.

Si hacemos un análisis más detallado de la instrumentación utilizada a la hora de ejecutar esta pieza, observaremos que los instrumentos presentes en la obra son: tres flautas (la tercera doblando al flautín), dos oboes, dos clarinetes en la, dos fagotes, cuatro trompas en fa, dos trompetas: en si bemol y en la, tres trombones (alto, tenor y bajo), una tuba, timbales,platillos, bombo (sólo usados en el 3º movimiento) y gong (sólo usado en el último movimiento) y cuerdas.

Entre los movimientos más característicos de la sinfonía se hallan:

1. Adagio – Allegro non troppo.

2. Allegro con grazia.

3. Allegro molto vivace.

4. Finale: Adagio lamentoso.

Ahora, el análisis detallado de la obra.

Adagio – Allegro non troppo: El primer movimiento tiene la forma de una sonata, que arranca con una introducción lenta (compases 1-18), además de una exposición compuesta por dos grupos temáticos (compases 19-88 y 89-160), incluyendo una sección de desarrollo (compases 161-248), junto a una recapitulación (compases 249-334) y una coda (compases 335-354). La introducción como sabemos, se abre con un tema presentado por el fagot, que va acompañado de las cuerdas, y que a la vez crea una atmósfera oscura a lo largo de toda la interpretación. Además este tema de entrada se forma en torno a la repetición progresiva de una celda melódica, la cual se plantea en el Allegro non troppo por las violas acompañadas de los violonchelos.

Además, el Adagio es desarrollado por la orquesta en un corto solo de viola, y que termina el segundo grupo, con una tierna melodía en Re mayor y que es presentada por los primeros violines y las violas. A su vez, debe ser interpretada de acuerdo a las indicaciones de la partitura dadas por el compositor: Teneramente, molto cantabile, con espansione. Tras un episodio de transición, el segundo tema se repite por todos los violines y violas sin una sordina, y que son acompañados por toda la orquesta. Asimismo, y luego de otro episodio de transición lírica, la melodía se repite nuevamente por parte del clarinete solo, aquietándose hasta el último fraseo hecho por el fagot, el cual desciende paulatinamente su tono. Se registra un silencio de unos cuantos segundos.

Apenas el director efectúa una señal brusca según el movimiento de la batuta, el Allegro non troppo comienza con un repentino fortissimo y es donde se inicia el desarrollo del movimiento. Por tanto, es una página dramática e impetuosa, y que se basa a su vez en el primer tema. Entretanto, en el compás 190, las trompetas exponen un fragmento del segundo tema, y que es tragado rápidamente por un torbellino general. En el que el ostinato de los violonchelos inserta un coral de metales y que según se menciona, es extraído de un tema fúnebre perteneciente a la liturgia ortodoxa (religión cristiana seguida en Rusia como en Europa del Este y Grecia), titulado «Dormir con los santos», que es alternado con varios motivos introducidos por los instrumentos de viento, violas y violonchelos, y que llega a un crescendo, que termina con la repetición del tema principal de dicho movimiento. Por otro lado, en cuanto se recapitula el segundo tema en Si mayor, el movimiento termina con una coda basada en una escala descendente, y que es tocada en pizzicato por las mismas cuerdas, y en la que también descansa un nuevo coral de instrumentos de viento. Además, este primer movimiento de la sinfonía, siendo que es el mas largo, dura casi 20 minutos.

Allegro con grazia: En tanto el segundo movimiento se caracteriza por su compás de 5/4 (un total de cinco tiempos), por lo que se trata de la primera vez que este compás fue usado en una sinfonía, siendo que ya se había empleado en la ópera. Chaikovski por su parte, adopta el reagrupamiento 2+3 de los tiempos del compás, dando la impresión de un vals. Desde el ámbito formal, el movimiento tiene la estructura ABA del scherzo, al que Chaikovski le imprime una coda basada en las dos partes de la composición. Así, con un tempo no muy rápido, este movimiento se inserta en los scherzos con tempo moderado. Por ejemplo, el carácter de la parte A se encuentra muy bien descrito en las indicaciones de tempo Allegro con grazia, iniciándose el movimiento como una pausa distensiva tras el dramatismo del primer movimiento. Mientras tanto, la parte B (que en el scherzo se llama «trío» a su vez), aporta a la sinfonía una atmósfera de melancolía y tristeza. Por tanto, la melodía se basa en una fórmula rítmica consistente en un compás repetido de manera incesante en varios grados de la escala e intervalos, que van acompañadas de un bajo, el cual consistente en la repetición obsesiva de las negras correspondientes a la misma nota RE por parte de los fagotes, timbales y contrabajos.

Luego de ellos, viene un episodio de transición en el que se alternan las células temáticas del trío, así como el primer compás del movimiento, lo que da pie a la reanudación de la parte A. Por su parte, la coda se inicia con una frase singular de 8 compases, donde una escala ascendente de Re mayor correspondiente a las cuerdas que acompañan a una escala descendente, claramente armonizada por los metales con notas largas (un total de dos notas por compás). Así, tras una alternancia de ambos motivos principales, el movimiento se cierra sobre un acuerdo pianissimo de los instrumentos de viento.

Algunas personas en tanto, han definido este movimiento como «una sonrisa entre las lágrimas».

– Allegro molto vivace: Aquí, el tercer movimiento de la sinfonía, esta vez va más allá de un scherzo clásico: precisamente en el vagabundeo inquieto de los instrumentos de viento, un instrumento tras otro toca un motivo que aluda a una marcha, el cual es convertido en una tema por parte del clarinete. Así, luego de de algunas repeticiones enérgicas, la marcha cierra fuertemente este movimiento. No es casualidad a su vez, que este movimiento conocido por su tormentoso carácter recuerde otro tipo de piezas que a veces irrumpen con sus cuerdas inquietas, sus vientos de madera y sus atronadores metales: por lo tanto, la Sinfonía N° 6 fue una de las más interpretadas de su época y Chaikovski ya se había inspirado en una marcha de otro compositor que tenía una sinfonía similar.

– Finale: Adagio lamentoso: Durante la época en que la sinfonía se compuso, fue toda una osadía colocar un movimiento lento al término de una obra de concierto con varios movimientos. Además, las cuerdas aquí entonan un motivo de suspiro que al mismo tiempo cae, y se contrasta con un Andante en la sección central. Por lo tanto, la recapitulación efectuada en la primera sección conduce a la coda, la cual se abre con un piano tam-tam. A ello, le sigue además un coral de metales, junto con una variación menor del Andante en la parte central. Al mismo tiempo, la sinfonía termina con un acorde de Si menor en las cuerdas bajas, donde ya iniciándose el desenlace de la obra los instrumentos, sobre todo cuerdas más graves, efectúan un movimiento más lento, al tiempo que van bajando su tono, como aludiendo a un final definitivo con trágico cierre.

Por lo mismo, Gustav Mahler, destacado compositor austríaco, al mismo tiempo que admirador de Chaikovski, adoptó la idea de un movimiento final lento en sus Sinfonías Nos. 3 y 9, pero a diferencia del músico ruso, no fue en una escala de «la menor» sino de «la mayor». Por lo tanto, y a modo de conclusión, la renombrada Sinfonía N° 6 «Patética» de Chaikovski, expone de acuerdo a los cuatro movimientos de esta, un total de cuatro episodios divididos en Exposición, Diversión, Precipitación y Lamentación, dado su carácter autobiográfico, y que arma el cuadro completo de esta obra.

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