233 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN: FRANCIA DE FIESTA POR LA TOMA DE LA BASTILLA Y EL NACIMIENTO DE LA REPÚBLICA

NOTA PERIODÍSTICA/ACTUALIDAD/REGISTROS HISTÓRICOS/CULTURA.

Cada 14 de julio, se conmemora anualmente, más en concreto desde 1789, el Día Nacional de Francia, ocasión en que el país galo se alzó en armas contra la Monarquía y en el que un grupo que lo conformaron varios integrantes que desempeñaban diversos oficios u ocupaciones, desde el más pudiente al de menos rango, se constituyeron en miembros de los «Tres Estados». Su objetivo principal era hacer desaparecer la Monarquía que para esa fecha, ya estaba sencillamente a mal traer, en razón de las injustas políticas del Rey Luis XVI de Francia, que en ese momento ya había provocado estragos durante su mandato, lo que ademas se sumó a los constantes reclamos del pueblo a raíz del empobrecimiento que el país pasaba, como también la hambruna vivida en ese entonces, que se terminó reflejando con un excesivo disparo en el precio del pan, lo que aumentó los problemas, sumándose también la falta de carácter del monarca para gobernar la nación, y cuyo rol acabó ejerciendo más su esposa, la Reina María Antonieta, que sí tuvo carácter para conducir los destinos del país, pero de nada sirvió al ver que Francia ya estaba pasando una situación bastante crítica, y siendo que los mismos reyes vivían para sumergirse en el lujo, sin escuchar las peticiones de su pueblo, que para ese minuto ya estaba cansado como indignado por las injusticias vividas al interior del país, al ver que no les ofrecían ninguna solución al momento de mejorar su calidad de vida o hacerla más digna.

Ello claramente se amparó en el lema absolutista: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo», lo que de alguna u otra manera, viene del Absolutismo, ocasión en que los reinos eran el principal gobierno y quienes dominaban buena parte de Europa. Cultural y popularmente se mencionaba que ellos eran gobernantes «consagrados por Dios», en razón del poder que les daba su antiguo linaje, a la vez que eran practicantes de la religión católica. De ahí que el altar y la Corona estuviesen aliados para dirigir el destino de las naciones -generalmente siguiendo motivos bíblicos a la vez que los sermones y dictámenes de los propios sacerdotes, entre ellos el Papa que estuviera-, alzando aún más la polémica y el descontento entre la población misma que ya no veía con buenos ojos el destino que para ese minuto estaba tomando Francia. Por tanto, siendo que la Monarquía ya había hecho lo suyo, los revolucionarios, viendo ignoradas sus peticiones, asaltaron de inmediato La Bastilla, ocasión en que se tomaron dicha fortaleza que hasta ese minuto había funcionado como prisión para los disidentes del Antiguo Régimen.

Así ocurrió que al grito de «Liberté, Egalité, Fraternité», («Libertad, Igualdad, Fraternidad») y que germinó la semilla republicana en Francia, los manifestantes liberaron a los prisioneros, mientras comenzaban a surgir las nuevas fuerzas que pregonaban los ideales de la Ilustración, y que amparados en los pensamientos filosóficos de Diderot, Voltaire, Montesquieu y Rousseau, dieron pie a la nueva corriente de pensamiento que se fue diseminando a los ideales de una República, en la que se comenzaron a formar las nuevas Asambleas Constituyentes, donde se sentarían las bases para la construcción del nuevo estado, ya en adelante con el nombre de República Francesa.

No en vano, el legado de la Revolución ha sido la llave maestra para la proliferación de las nuevas repúblicas en América y el resto de la América hispana (lo que incluye Estados Unidos y América Latina), y cómo fueron germinando sus propios ideales de cara a lograr la independencia en dichas naciones. Lo mismo sucede con las ideas ilustradas que por su parte fomentaron la educación en los pueblos y el ejercicio de sus derechos y deberes cívicos. De ahí muchas de las ideas en que se ampara además la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano, en el que se fomenta la Libertad de Conciencia, la laicización de las instituciones (Separación Iglesia-Estado), y no menos importante: la libertad de prensa (que también estuvo censurada durante la Revolución) y se tradujo todo en una lucha de poderes entre los bandos que defendían a los reyes como los que defendían al pueblo y a la República. De ahí además que surgió en aquel período el conocido himno «La Marsellesa» («La Marsellaise») y cuya letra es un canto republicano que al mismo tiempo grafica todo el patriotismo que sentían los franceses al momento de querer defender sus derechos ciudadanos. La autoría se atribuye a Claude Joseph Rouget de L’isle (1760-1836), compositor y militar que creó este cántico como una manera de ensalzar el patriotismo ante el momento que se estaba viviendo a contar de 1789 y que dio inicio al nuevo cambio gubernamental que se iría suscitando poco después.

Hoy en día, Francia tuvo un bellísimo festejo nacional, junto al Presidente Emmanuel Macron y su esposa, quien encabezó la realización de los desfiles oficiales desde París, que incluyó un desfile militar, un sobrevuelo de aviones de guerra en los Campos Elíseos con los coloridos chorros tricolores y un numeroso despliegue de banderas francesas, ocasión en que el Mandatario galo dio inicio desde muy temprano en la mañana al día más importante de dicho país. Además, este año, la celebración incluyó nuevamente algunas de las restricciones propias de la pandemia, además de un homenaje a sus aliados europeos en el contexto de la invasión rusa a Ucrania. Entretanto y como es costumbre, los colores azul, blanco y rojo se desplegaron por los cielos sobre el Arco del Triunfo. Mientras tanto, el cierre con fuegos artificiales alrededor de la Torre Eiffel, es uno de los imperdibles que a la fecha ha marcado esta celebración anual en el país europeo, a partir de la Exposición Universal de París de 1887.

VIVE LA FRANCE!!!

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